Todos somos heroes, todos somos personas especiales, dotadas de un gran y valioso poder.
Cuanto más veo teleseries, cuanto más hablo con gente de todo tipo, más cuanta me doy de que somos heroes en nuestro interior.
Los superpoderes no són lo que hacen a un fuerte y especial, lo que le convierten en un heroe, sino como se utilizan estos. A veces se pueden utilizar de forma senzilla y a su vez poderosa, enfrentarse con fuerza a la rutina diaria esa es la verdadera heroicidad.
Levantarse cada día de la cama, despegarse de las sábanas, luchar contra la rutina, contra los vecinos pesados, contra nuestros propios miedos y disilusiones, sonreír, y luchar y luchar para mantenernos enteros, con nuestra esencia, no cruzar al lado oscuro, no caer en la tentación del desanimo y la desesperanza. Y si se cae, tener el suficiente valor para volverse a levantar.
No le damós valor, a lo que realmente lo tiene, a lo díficil que es ir cada día a trabajar e intentar mantener la sonrísa, a lo díficil que es renunciar a los caprichos para llegar a final de mes, a lo díficil que es enfrentarse a la perdida del amor, de la amistad o de algún ser querido y tener que seguir luchando.
Todos somos heroes, y eso es así, la vida intenta corrompernos, decirnos que la felicidad estara en el coche que lleves, o en lo caro que sea el restaurante en el que vas a cenar, on lo espectacular de tú último viaje, pero la felicidad y nuestra verdadera valía la demostramos un día cualquiera en un lugar cualquiera, cuando antes las dificultades sonreímos con esperanza.
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