17/7/08

Quedarme quieto

Anhelo dejar de anhelar, anhelo el momento en que mi felicidad sea tal, que por fín quiera estarme quieta y dejar de buscar. Me pregunto si esa felicidad puede darse junto a ti, si esa felicidad esta en compartir sin miedo, en abrir de nuevo mis ojos y mis brazos al amor.
Deseo querer quedarme quieta, deseo querer parar de correr y buscar un refugió lo bastante cómodo donde querer quedarme para siempre.
Conozco como debe ser ese refugio, imagino como será, y siento como debe ser, en ese refugio yo siempre veo una puerta abierta, y me alegra verla así, porqué abierta debe estar. De esa forma los dos seremos libres de abandonar el refugio si queremos. Pero la magia está en que no querremos, porque el refugio de estar entre tús brazos será tan confortable que no querré irme, ni hoy ni nunca.
Quizás ver la puerta abierta, será la verdadera clave para no querer cruzarla, quizás el realmente sentirme libre y refugiada, sea la clave para estarme quieta de una vez.

Susana y Su el retorno

Susana vestía elegantes trajes de marcas carisimas: channel, versace, loewe, givenchy.... La podías ver pasear con la cabeza muy alta, mirando al frente, con un malentín en su mano, donde llevaba su portatil y todo lo que un gran ejecutivo debe llevar. En el bolsillo interior de su chaqueta siempre llevaba un boligrafo de oro, que le regalo su madre cuando se licencio en economicas, por una gran universidad. Ella guardaba ese bolígrafo como si de un tesoro se tratara. Susana hablaba más de cuatro idiomas y siempre daba la mano con firmeza y seguridad, no se permitia pestañear, y en cualquier negociación era implacable.
Se sentaba cada mañana en aquel confortable sillón, en su amplia oficina, todo era oscuro en aquella oficina, decorada con colores grises y negros, eso si con una sublime elegancia, que dejaba atonito a todo aquel que la visitaba.
Ella tenía 27 años, le quedaba tan solo un mes para cumplir los 28, aunque aquel acontecimiento no le quitaba el sueño.
Al llegar a casa, y quitarse su carisimo traje chanel o de cualquier otra marca, Susana sufría una increíble transformación. Se quitaba el maquillaje, se ponía su camisola de flores rosas, se recogía el pelo en un moño mal hecho, y parecía otra persona, sus ojos empezaban a coger un brillo increíble, y su frialdad parecía deshacerse, al mismo tiempo que comía un helado ante el televisor, mientras veia su teleserie favorita.
Esta transformación se hacía más visible el fin de semana, cuando Susana tenía tiempo libre. Se vestía con sus tejanos y su camisas hyppis, salia a la calle con una sonrisa enlos labios, paseaba sin prisas, mirando distraída a la gente que pasaba a su alrededor, a los arboles, a los animales, a cualquier pequeño detalle que le llamaba la atención.
Pero el mayor cambio de todos se daba cuando el domingo por la tarde se cubría con una vieja bata blanca, medio descolorida, sacaba de un cajón sus pinceles y sus pinturas, abría el armario para sacar sus lienzos, y durante horas, la fria Susana, se convertía en creadora, en madre de pequeños cuadros llenos de vida, que mostraban una luz esperanzadora, una sensiblidad inhata, en aguas cristalinas, en praderas verdes, o en días lluviosos. Susana entonces se convertía en otra persona, se convertía en Su, era así como firmaba aquellos niños que creaba con tanto amor.

10/7/08

Ejercicio 2 el gozo de escribir: El personaje

La chica de dos caras
A sus 27 años, ya ocupa un cargo importante como economista, en un banco internacional. Era esa educada, inteligente, independiente, una trabajadora eficiente, la hija que toco padre deseaba tener. Y no bastaba con esa personalidad impecable, sino que también contaba con una gran belleza física, con unos grandes y brillantes ojos que paralizaban el mundo con cierta frialdad y tristeza. Su larga melena rubia, cubría sus hombres, y llegaba hasta su cintura. Su nombre era Susana, y aparentemente era perfecta.
A sus 27 años la pasión por la pintura le cegaba. A esa edad, seguía siendo una niña inocente buscando la forma de mostrarse al mundo, era disparatada, divertida, alegre, y sobretodo pasional, se dejaba la vida en cada pincelada, cuando hacía nacer un nuevo ser en cada cuadro. Su belleza física era incomparable, sus grandes ojos radiaban esperanza e iluminaban el mundo con ilusión, sus dorados cabellos siempre brillaban con el sol. Su nombre era Su, y aparentemente era todo pasión.
Sorprendentemente Su y Susana eran la misma persona, dos personalidades totalmente contrarias que compartían un mismo cuerpo y una misma alma.

1/7/08

El gozo de escribir

Por fín me anime y me apuntado a un curso de escritura, así que los textos que vaya haciendo se merecerán por cutres que puedan ser, estar en este blog.
Aquí va el primero.

“Spirit”, algo más que una película de Disney

Hace ya algunos años, descubrí viendo una película de dibujos lo que mas deseaba y necesitaba en la vida, esa película se llama “Spirit”, y cuenta la historia de un caballo salvaje que finalmente es domado por un indio, quien se convierte en su gran amigo.

Durante la película, la mayoría de escenas, son simples imagines de un caballo galopando libre por hermosas praderas verdes, todas ellas acompañadas de una música celestial.

Viendo aquella película tan sencilla y de tan solo sesenta minutos de duración, desee ser aquel caballo y poder correr en libertad sin que nada más me importara.

Me gusto tanto que quise compartir dicho descubrimiento con mi novio. Aunque supongo que el no ansiaba sentirse libre tanto como yo, pues no le gusto en absoluto, la encontró muy aburrida.

Nunca se lo dije, pero aquella incomprensión rompió mi corazón. A pesar de todo ello seguimos juntos durante años, incluso llegamos a compartir vivienda.

Y un día me dejo ir, al igual que el indio de la película, comprendía que debía dejar en libertad a Spirit para conquistar hermosas praderas verdes, mi novio me dejaba para que yo pudiera conquistar mis sueños. O eso al menos es lo que sentí en aquel instante y lo que quise creer, olvidando que el no entendió lo que Spirit significa realmente para mi.

Tarde mucho tiempo en comprender la verdad, y tarde mucho tiempo en conseguir esa ansiada libertad e independencia, y en poder sentirme como ese caballo llamado Spirit.

Yo en vez de galopar por praderas verdes, empecé a elegir donde y con quien vivir, en que trabajar, que estudios quería realizar realmente, y muchísimas cosas más.

Pero los seres humanos somos los únicos seres vivos que nunca estamos conformes, y ahora mi sueño es compartir mi vida, con alguien que realmente pueda comprender lo importante que fue ver Spirit para mí.